No estaré callado

La palabra de Dios  nos invita en todo momento a abrir nuestra boca en alabanza a Dios, a hablar sobre sus maravillas, y contarlas a los demás. Nos invita a no quedarnos callados.

No es solo cantarlo! Es hablarlo, compartirlo, expresarlo, manifestarlo, darlo a conocer!

Que su alabanza este continuamente en mi, en todas sus expresiones! Que en vez de que mi boca hable sobre  queja, sobre lo que carezco, sobre tristeza, angustias y temores, hable de agradecimientos, de su justicia, de sus bendiciones, de la esperanza que tenemos en El! Que sea Su palabra quien habite en nuestros corazones, para que de eso hable nuestra boca!

Efesios 5:19

“…hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones”

Colosenses 3:16

“La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.”

De eso se trata la alabanza a nuestro Dios. Se trata de unos labios que no pueden quedarse callados ante Su cuidado, Su bendición, Su amor mostrado hacia nosotros, ante Su misericordia, ante un Dios que nos ama. Hemos sido llamados a anunciar las virtudes de aquel que nos llamó de tinieblas a Su luz admirable!

Porque aun en  tiempos difíciles, El promete ser nuestro refugio. No nos promete quitar la aflicción, pero si nos promete que no durará, promete aligerar nuestra carga y ser refugio mientras dure la tormenta. Aun en medio de ella cuando menos sentimos animo para hablar de El, es cuando más debemos de hacerlo! Decidir no ser emocionales, al refrenar nuestros labios, al encubrir Su misericordia y Su verdad; sino levantarnos por encima de nuestras emociones y hablar de Su gran poder!

Salmo 39:2

” Enmudecí con silencio, me callé aun respecto de lo bueno; y se agravó mi dolor.”

Salmo 40:9,10

“He anunciado justicia en grande congregación;
He aquí, no refrené mis labios,
Jehová, tú lo sabes.

No encubrí tu justicia dentro de mi corazón;
He publicado tu fidelidad y tu salvación;
No oculté tu misericordia y tu verdad en grande asamblea.

Salmo 30:5

“…Por la noche durara el lloro, y en la mañana vendrá la alegría.”

Salmo 30:11,12

“Has cambiado mi lamento en baile. Desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría. Por tanto a ti cantaré, gloria mía NO ESTARÉ CALLADO.”

 

 

 

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