Venga Tu reino

Hemos escuchado muchas veces las frases:  “Venga tu reino”, “Hagase tu voluntad”, “Así como en el cielo, también  sea hecho en la tierra” y quizás hasta han salido de nuestra boca, sin saber y sin realmente entender qué es lo que le estamos diciendo a Dios.

Jesús nos enseñó a orar de esta manera, y como su nombre lo dice, el reino de Dios es donde sólo Dios reina, es donde sólo El tiene el poder, donde sólo El tiene el control, la entera soberanía, donde todo Su poder y Su voluntad  es manifestada y hecha.

El reino de las tinieblas es el que habita en el mundo, lamentablemente, lo que vemos al rededor no manifiesta el reino de Dios, sino todo lo contrario, vemos como la falta de amor, el orgullo, la envidia, el querer tomar un lugar que no nos corresponde nos ha llevado a perder lo que Dios tanto anhela darnos; y el enemigo, al no ser creador sólo distorsiona todo lo que Dios ha creado, prometiendo una satisfacción no verdadera cuando nos dejamos llevar por su reino.

Aún así Dios sigue siendo Dios, soberano y sigue reinando por encima de todo. Sin embargo el reino de Dios será manifiesto en nuestra vida y en la tierra, tanto como nosotros lo anhelemos.

Cuando le pedimos que venga Su reino a nuestra vida, es querer que todo nuestro ser sea sometido bajo su autoridad y señorío, porque sabemos que es lo mejor que puede pasarnos aunque nos cueste. Es dejar que El gobierne por encima de nuestra voluntad, es entregarle el control y dejar que todas las virtudes de Su reino como lo es su amor, su poder, su paz, su buena, perfecta y agradable voluntad sean hechas. Cuando le pedimos que el reine, automáticamente enterramos cualquier otra cosa que quiera reinar antes que El.

La perfección de Su reino sólo está en el cielo, donde algún día estaremos con El, y
aunque vivamos en un mundo caído, donde no se puede evitar el dolor, la aflicción, la enfermedad, ni la muerte, podemos permitirle a Dios que sea El quien reine sobre todo esto, y el nos dará la perspectiva que necesitamos para afrontar cualquier situación, nos da la perspectiva de Su reino eterno, donde podemos entender que todas estas cosas pasarán, pero Su palabra no, donde sólo El hace más ligera nuestra carga porque El ha vencido al mundo, donde aún en medio de este mundo caído nos deja ver Su poder a través de Su gracia.

Cuando dejamos que Su reino se establezca en nosotros, en nuestra familia, y en nuestra manera de vivir, automáticamente estamos aceptando morir a nuestros deseos, y vivir los Suyos. Así es! Su reino consiste en vivirlo! En otras palabras esto significa que cuando no sentimos perdonar, decidamos por encima de lo que sentimos y hagamos Su voluntad al perdonar; significa que decidamos hacer lo correcto aún cuando esto signifique no agradar a los demás, significa amar a los demás, aunque creamos que no lo merezcan. Y sólo cuando vivimos bajo Su reino, es cuando se desata Su poder! No sólo estamos bajos las obligaciones de Su reino, sino que también podemos gozar de los privilegios de Su reino! Sus promesas!

¿Qué tan dispuestos estamos a seguir diciéndole: “Venga tu reino a mi vida Señor, hagase tu voluntad, que así como se hace en el cielo, sea hecho en la tierra?”

¿Qué es lo que Dios nos esta pidiendo ahora? ¿En qué área de nuestra vida aún no hemos permitido que Su reino sea establecido? Dejemos cualquier cosa que nos impida hacer Su voluntad, y decidamos vivir bajo su señorío. El no nos deja solos, nos da El poder para lograrlo, cuando realmente es nuestro deseo honrarlo.

1 Corintios 4:20 NTV
“Pues el reino de Dios no consiste en las muchas palabras sino en vivir por el poder de Dios.”

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