Más de Ti en mi

Una vez que recibimos a Cristo en nuestra vida y lo aceptamos a El como nuestro único Señor y Salvador, El pone Su espíritu en nosotros. A medida que invertimos tiempo con El y vamos creciendo en Su conocimiento comenzamos a madurar espiritualmente.

Solamente al ser maduros espiritualmente podemos conocer los misterios de Dios, sus secretos más profundos se pueden extraer a través del espíritu.  El problema es que no sólo estamos hechos de espíritu, si no también de alma y cuerpo, y estos están en una constante lucha con el espíritu tratando cada quien de hacer su voluntad.

Nuestro tiempo con Dios en oración a través de Jesús, las pruebas de fe que pasamos,  cuando caminamos por encima de nuestras emociones y de nuestra voluntad para hacer Su voluntad, es cuando se alimenta y toma más fuerza nuestro espíritu, el cual siempre, siempre esta dispuesto para las cosas de Dios. Y al tomar fuerza nos da convicción, nuestro espíritu está más alerta para discernir Su voz que nos habla constantemente revelando Su palabra cada vez más, haciéndose más audible Su dulce voz que nos enseña, que nos escudriña, contrista y que nos dirige. Sólo así alimentando nuestro espíritu todos los días, podemos conocer los profundos secretos que hay en Dios, sus misterios son revelados a través de Su espíritu, y sólo así sus frutos comienzan a asomarse en nuestra vida, al grado que ya no se pueden esconder.

Estar conscientes de que hay una lucha en nuestro interior, de que no todo en mi anhela de Dios, saber y conocer que nuestra carne es débil, pero que Su espíritu en nosotros esta dispuesto a conocerle y que lo anhela todos los días, nos debe ayudar a ganar esta lucha, para que Su voluntad sea hecha en nosotros. Esto es ser espirituales, ser más sensibles para vivir en Su verdad y no en nuestra realidad. Estar abiertos a ver Su propósito en medio de toda situación. Que cualquier circunstancia de nuestra vida nos lleve a verlo a El.
1 Corintios 2:9, 10, 14
“Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.
Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.”

1 Corintios 3:3 “porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?”

Mateo 26:41 “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.”

Oración.

Señor, hazme crecer en Ti, que el día de hoy pueda verte a Ti en cualquier situación, ayúdame a estar alerta y sensible para percibir Tu voz, ayúdame a estar dispuesta y caminar por encima de mis emociones y de lo que yo quiero, para hacer lo que Tu quieras.

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