¿Dónde esta tu mirada?

Me sorprende como es que Pedro teniendo a Jesús en frente de el pudo dejar que la tormenta lo aterrorizara al grado de quitar su vista de Jesus y ponerla en la tormenta.
 
 Es muy fácil decir: “Confió en ti Señor, creo en lo que Tu dijiste, mi mirada esta puesta en Ti.”  Y cuando se presenta la tormenta nos hundimos igual que Pedro al dejar que las dudas e incertidumbre nublen nuestra vista y nuestra mente sin dejarnos ver más allá, sin dejarnos ver que Jesús esta ahí.
 
 Al leer esta parte de la Biblia me cayó como pedrada. El nos dice: “No temas, Yo estoy contigo.”  ¿Le vamos a creer? La única manera de decirle yo creo en ti, es demostrándoselo.
 
 Que en el tiempo de la prueba no dejemos que nuestras propias conclusiones, temores e ideas nublen nuestros pensamientos, que podamos demostrarle que primeramente creemos en Su amor y en Sus promesas.
 
En la Biblia nos dice que El se complace de los que ponen su esperanza en El. Si bien es cierto Dios quiere que luchemos, nos esforcemos, hagamos lo que nos corresponde dando lo mejor de nosotros, sin embargo El no se complace de eso, se complace de los que a pesar de dar lo mejor reconocen que no son nada sin El y que la última palabra siempre la tendrá El.
 
 Pedro al ver que se hundía clamó  por Su ayuda, y Jesús lo salvo. Y al levantarlo le dijo: “¿Porqué dudaste?” Me pregunto que hubiera pasado si Pedro no hubiera quitado su mirada de Jesús, si no hubiera dejado que la tormenta nublara su fe, quizás hubiera presenciado un milagro mucho mayor.
 
 Lo que me encanta es que Jesús no lo dejó, le extendió Su mano con amor, así como un padre ayuda a su hijo y no dejó de mostrar Su poder al calmar la tormenta, aún que Pedro había dudado,  pero le deja una gran enseñanza.
 
 No hay porque temer si Mi presencia va contigo.
 
Con fe todo es posible, y sin fe es imposible agradarle.
 
 
 
Salmo 147:10,11
“No se complace en la fuerza del caballo ni en el poder del ser humano.
No, el Señor se deleita en los que le temen,
en los que ponen su esperanza en su amor inagotable.”
 
Mateo 14:29-33
“Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús.
Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: !!Señor, sálvame!  Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: !!Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? Y cuando ellos subieron en la barca, se calmó el viento.
Entonces los que estaban en la barca vinieron y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios.”

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