Como a ti mismo

 

Desde el comienzo hasta el fin de su palabra Dios nos pide amar a los demás. Suena sencillo, más no lo es, hay personas que son muy fáciles de amar, ya sea porque son nuestra familia, o porque con su manera de ser se dan a querer. Pero… ¿Qué hay de las que te han hecho mal? ¿Qué hay de las que aun hoy procuran tu mal? Que hay de las que han levantado chismes en contra tuya? ¿Qué hay de los que te han dado la espalda?  ¿Qué hay de los que no te aman a ti?

Ellos también están incluidos cuando Dios nos pide amar a los demás.

Amar a tu prójimo como a ti mismo. “…como a ti mismo” dice demasiado. No es lo mismo como vemos las ofensas que nosotros podamos causar, a las ofensas que nos causan los demás. Siempre somos más severos con lo que nos hacen los demás y mucho más compasivos  con lo que hacemos nosotros, consciente o inconscientemente.

Amar es no guardar rencor, así como Dios se olvida de lo que hemos hecho en su contra y nos perdona,  debemos perdonar y no guardar rencor.  Amar es dar otra oportunidad; Él nos ha dado ya muchas oportunidades y nos da aún más sin merecerlas. Amar es entregarse; El siendo justo, se entregó por cada uno de nosotros siendo injustos. Amar es demostrar; El cada mañana nos muestra su amor al bendecirnos  y  al ver su misericordia.

Donde hay amor, hay perdón, y hay restauración. Que no quede por ti, entrega tus heridas al Señor y decide genuinamente acercarte y mostrar amor  a quien te ha fallado.  Lo que sigue dependerá de la decisión de la otra persona, pero tú quedarás libre de cualquier carga que cause el rencor.

 

Al final cada persona con la que nos relacionamos nos ayuda en algo, ya sea a sacar lo mejor de nosotros, o darnos cuenta de lo peor de nosotros, y gracias a ellos, podemos, si queremos reconocer lo mal que estamos delante de Dios, y este es el primer paso para que Dios nos purifique y nos dé más de Él.

 

Levítico 19:18

“No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová”

Juan 4:8

“El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.”

 

Lucas 6:35

“Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos.”

 

 

 

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