Su paz supera todo lo que podemos entender

Una vez leí que la paz no es la ausencia de problemas, sino estar confiado en medio de ellos. Y sí, esa es la paz que se describe en la Biblia, esa es la verdadera paz, cuando en medio de la tormenta mantienes tu calma y tu confianza en el Señor.

Cuando nuestra vida está tranquila, cuando todo marcha bien, cuando no hay nada de qué preocuparnos, la paz llega a ser entendible; entonces te das cuenta que esa no es la paz que describe la Biblia, porque Su paz no es entendible.

Para nosotros tener paz en medio del caos en nuestra vida es imposible, y hasta pudiéramos confundirlo con no darle importancia a las cosas, y no es así. Cuando tenemos la paz de Dios en nosotros no es que todo lo que esté pasando nos “valga”, sino que nos  importa tanto como para no ser nosotros los que nos encarguemos de la situación, si no Alguien quien realmente puede hacerlo.

¿Y cómo la obtenemos?

Primeramente decidiendo en nuestro corazón no afanarnos. El afán produce ansiedad  y  angustia, hay situaciones en las que nosotros podemos hacer algo para solucionar, pero hay ciertas otras en las que tenemos un límite, y entonces el afán  no nos sirve de nada, solo para quitarnos la fuerza, y la esperanza.

Segundo, aferrarnos a Dios, y darle a conocer con nuestras propias palabras la situación. Él ya la conoce, pero al nosotros acercarnos a Él y hablarle de nuestra situación nos hace reconocer nuestra condición; en qué lugar está El y en qué lugar estamos nosotros. Al darnos cuenta de esto, ya no es suficiente darle a conocer la situación nada más, sino rogar a Él por su intervención. Es inevitable que no haya un cambio en nuestro corazón cuando hacemos esto, es tal el cambio que al final solo puede haber gratitud, porque nos damos cuenta no solo del poder de Dios, sino también de la bondad, del cuidado y del amor de Dios.

Terminar agradeciendo todo al Señor, es reconocer que pase lo que pase, El sigue siendo Dios, y que El sigue teniendo el control.

Como consecuencia de esto, El depositará Su paz en nosotros, podremos experimentar Su paz verdadera, la que en medio de la tormenta, en medio del caos, en medio del dolor nos hace vivir confiados en El.

Filipenses 4:6-7

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”

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