El nos escucha

Cuando decidimos orar, y lo hacemos, no es en vano, no es perdida tiempo, no estamos hablando al aire, ni con nosotros mismos. Hay alguien que ya nos estaba esperando en ese lugar para escucharnos, y actuar a nuestro favor. Cuando entendemos esto, orar se vuelve la prioridad en nuestro día.

Salmo 116:1-2
“Amo al SEñOR porque escucha mi voz y mi oración que pide misericordia. Debido a que él se inclina para escuchar, ¡oraré mientras tenga aliento!”

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