Acerquémonos a la luz

Entre más cerca de la luz estemos, más nos damos cuenta que tan sucios estamos. A lo mejor a una distancia nos damos cuenta de las manchas más grandes, pero al acercarnos más a la luz, podemos tener visibilidad de las manchas más pequeñas. Manchas que a lo mejor se nos hacían insignificantes, o que a lo mejor llevan ya mucho tiempo y que son difíciles de quitar y que al tratarlas de quitar nos puede doler. Hay cosas en nuestra vida que tenemos que corregir, que limpiar. Posiblemente sentimientos, pensamientos o hábitos que sabemos que no están bien, y que nos parecían insignificantes pero a Su luz, y con Su perfecto amor nos las muestra, no para condenarnos, si no porque Su deseo de Padre es que seamos perfeccionados y seamos más como El.

2 Corintios 7:1
“Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.”

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