Amor incondicional

Hace ya algunos años Dios me dio la oportunidad de ir a Cuba con otros jóvenes de misiones.

¡Fue una experiencia padrísima! Y nunca se me olvido que la iglesia que visitamos tenía un versículo lema, inclusive lo tenía pegado en la puerta de la iglesia, para que todos tuvieran oportunidad de leerlo. El versículo era este:

2 Corintios 12:15
“Y yo, con el mayor placer, gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré del todo por amor de vuestras almas, aunque amándoos más, sea amado menos.”

Nunca se me olvido este versículo,  me impactó mucho, aparte nunca lo había leído antes.

¿Quién dice esto? ¿Con el mayor placer gastar lo mio? ¿Por amor a ti? Y lo seguiré haciendo, aunque mientras te ame más, ¿yo sea amada menos?

“¡Definitivamente no estamos hechos para esto!” Eso sería lo que pensaríamos la mayoría.

Por naturaleza, somos egoístas.

Este versículo habla de verdadero amor. No amarte para que tú me ames, y para que tú también hagas lo mismo por mí. Habla de un amor incondicional. Habla de un amor que solo Jesús puede poner en nuestro corazón hacia la gente.

No solo a nuestra familia a la que amamos naturalmente, si no a las personas que verdaderamente nos cuesta amar.

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