Espiritu vs. Carne

Una vez hace mucho, un amigo me dijo: “Si un perro blanco y uno negro se pelean, quien crees que vaya a ganar?” y me dijo: “ al que hayan alimentado más, el que este más fuerte.”

Como dice la biblia, nuestra carne y nuestro espíritu están en una lucha constante, quien ganará depende de nosotros, a quien alimentamos más. Si prácticamente nuestro espíritu esta dormido, pues no le ponemos atención y no lo alimentamos, ten por seguro que nuestra vida estará llena de obras de la carne: como enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, envidias, orgullo, etc. Pero si tomamos la decisión de día a día alimentar nuestro espíritu, habrá lucha, pero podemos estar seguros que nuestro espíritu ganará y los frutos del espíritu son: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza. ¿Queremos que nuestras actitudes, el como reaccionamos, nuestros pensamientos, lo que reflejamos sea esto? Alimentemos pues al espíritu día a día, démosle la importancia a lo que verdaderamente importa, lo intangible, construir el fundamento, la raíz de nuestra vida, lo que nadie puede ver pero ahí esta. Que lo primero que hagamos en la mañana sea estar un tiempo con El, agradeciendo, leyendo y meditando en su Palabra, y entregándole todo nuestro día, que el fin de esa oración sea que todo lo que hagamos hoy, pueda darle la gloria a El!

Galatas 5:16-26
“Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne, porque el deseo de la carne es contra el Espíritu y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisierais. 18 Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la Ley. Manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lujuria, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, divisiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a éstas. En cuanto a esto, os advierto, como ya os he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.
Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. No busquemos la vanagloria, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.”

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