Una historia de Redención

“Josué hijo de Nun envió desde Sitim dos espías secretamente, diciéndoles: Andad, reconocer la tierra, y a Jericó. Y ellos fueron, y entraron en casa de una ramera que se llamaba Rahab, y posaron allí.” Josué 2:1

Me emociona leer la historia de Rahab. Una historia más de redención.

¡Que casualidad! De todas las casas, de todos los habitantes de Jericó, ¿cómo fueron a parar los espías en casa de Rahab? Y si al final Dios es quien les iba a dar la victoria, ¿para qué los espías?

Pero nos damos cuenta que Dios estaba detrás de todo, una historia más orquestada por ese amor que excede todo conocimiento y que nos persigue hasta encontrarnos en el lugar donde pensamos nunca serémos alcanzados.

Dios ya estaba pensando en Rahab, ya veía su corazón y su anhelo por saciar una sed tan profunda que su estilo de vida nunca podría llenar.

Y Dios conocía que ahí en lo más profundo de su ser germinaba una fe, y se agitaba en su corazón un hambre por conocer de cerca a ese Dios del que tanto había escuchado, del que tanto le habían hablado.

“Oyendo esto, ha desmayado nuestro corazón; ni ha quedado más aliento en hombre alguno por causa de vosotros, porque Jehová nuestro Dios es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra” Josué 2:11

Esta declaración de Rahab es una declaración de fe que nace de un corazón que cree en ese Dios Todopoderoso que hace 40 años abrió el mar! Y que cree que es el mismo Dios que puede abrir camino también en ella.

Esta clase de fe ¡es la que agrada a Dios! Esta clase de fe es la que mueve a Dios a cambiar su vida ¡de una manera contrastante!

Mas Josué salvó la vida d Rahab la ramera, y a la casa de su padre y a todo lo que ella tenía; y habitó ella entre los israelitas hasta hoy, por cuanto escondió los mensajeros que Josué había enviado a reconocer a Jericó” Josué 6:25

Ella no sólo creyó en Dios; ¡caminó en esa fe! Mostró su fe al esconder a los espías y al atar el cordón de grana en su ventana. Su fe fue más grande que el temor, fue más grande que “el qué dirán.” Un acto externo que representaba lo que había sucedido en su interior.

Lo que ella nunca se imaginó es que más adelante ¡estaría incluída en la genealogía del Salvador del mundo! Hubiera sido suficiente con ser rescatada ella y su familia, pero el Señor siempre supera nuestros peticiones y nuestros sueños! ¡Y nos rescata para usarnos para sus propósitos eternos!

¡La fe en Cristo nos salva, nos redime, cubre nuestra vergüenza, cambia nuestro destino de muerte a vida y nos injerta en la familia de Dios!

 

 

 

 

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